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Hace poco leí una linda carta escrita por Arturo Calle, un gran empresario colombiano, invocando la lealtad y la mano extendida de sus clientes, luchando por mantener contra capa y espada 6.000 puestos de trabajo. También he sabido de casos de grandes empresas y grandes grupos económicos que, en medio de la crisis generada por la pandemia, además de luchar por salir adelante, están buscando la forma de trabajar de la mano de sus proveedores y aliados.  Hoy, más que nunca, se requiere de la solidaridad y colaboración fraterna.

Así como Arturo Calle está protegiendo sus 6.000 puestos de trabajo, miles de empresas medianas y pequeñas, también están tratando de salir adelante. Y aunque las pequeñas y medianas empresas tienen menos “visibilidad” que las grandes, éstas también tienen un gran impacto en la economía y generan cientos de miles de empleos.  Por eso, la lealtad y la mano extendida deben ser invocadas para todos por igual.

En ese sentido, es muy importante hacer una invitación a las grandes organizaciones para que, en momentos de crisis, además de invocar lealtad para sí mismas, puedan procurar también la lealtad para sus proveedores y aliados, muchos de ellos medianas y pequeñas empresas.   Es innegable que, en total, las miles de empresas de 10, 20 o 50 empleados, generan tantos o más empleos que las empresas de 6.000 trabajadores.  Por esto la importancia de no subestimar el impacto de su supervivencia, sabiendo que, aunque todos estamos en medio de la misma tormenta, no todas las empresas están en el mismo bote y claramente no todas cuentan con las mismas herramientas y comodidades. 

Es momento de hacer un gran llamado a la solidaridad. No debemos caber en el oportunismo y la mezquindad de usar la necesidad y la urgencia de los pequeños para lograr condiciones desequilibradas a favor de los grandes. A pesar de los enormes retos que todos estamos enfrentando, algunos de los grandes jugadores están revelando su verdadera grandeza, dando claras muestras de empatía y generosidad. En momentos de dificultad como el actual, es cuando más se debe ofrecer y garantizar lealtad y mano extendida.  En momentos de crisis es cuando realmente se conoce el espíritu de las empresas y el verdadero talante de las personas.

Estoy seguro que hay muchas empresas pequeñas y medianas que comparten y se sienten identificadas con esta reflexión. Importante que las empresas en general (grandes, medianas y pequeñas) entendamos que salir de esto juntos, traerá mayor prosperidad para todos. Es el momento de trabajar unidos y de actuar con transparencia, destacando de manera muy especial el maravilloso valor de la empatía.

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